Te ví en una fotografía.

 ¿Cuántos árboles hacen falta para devolverme todo el oxígeno que exhalo cuando estoy a punto de verte?

Hemos quedado en una plaza y me escribes que estás llegando. Mis ojos comienzan a escrutar lo que me rodea. Las cientos de personas que caminan con sus rumbos propios se transforman en figuras grises, porque no son tú. Y entonces te veo. Entre todas ellas te veo caminando con el móvil en la mano, con nuestra conversación abierta. Pienso entonces la suerte que tengo de que tu atención esté puesta en mí en ese momento.

Podrías ser una más en mi vida, pero te precede un punto y a parte. Eres el inicio del párrafo y contigo llegan aires nuevos. Supongo que si te lo dijera sentirías una presión enorme porque tienes miedo de decepcionar, de no estar a la altura...tienes miedo de tener miedo. Y no pasa nada, lo entiendo. Como también entiendo mi desproporcionado sentir hacia tu persona. O quizás no lo entienda, simplemente lo valido.

Para analizar nuestras emociones debemos transitar 4 puntos clave:

1. ¿Qué ocurre?

2. ¿Qué/Cómo me siento?

3. Valido ese sentimiento

4. Tolero ese sentimiento

Parece sencillo, ¿verdad? Pues no lo es.

Hay sentimientos complicados que nos cuesta asimilar; ya sea por el vértigo que nos generan o por el simple hecho de no tenerlo bajo control en nuestro acto innato de querer racionalizarlo todo. Esto lo he aprendido a base de experimentar sensaciones que me sobrepasan, pero que van conmigo y no puedo evitar.

Me pasó cuando te vi por primera vez en una fotografía, bueno, en varias. Me pasó también cuando me respondiste e intercambiamos mensajes de texto con tanta fluidez. El primer día que te vi en persona estaba tranquila y a la vez muy expectante. ¿Eras de verdad? Lo eras.

Ahora hablamos a diario y te has convertido en alguien bastante especial para mi (estoy siendo suave). Volcar tanta importancia en alguien me resulta peligroso, siento que me va a doler tarde o temprano y aún así me tiro de cabeza a tus aguas color azul claro.

No puedo resistirme a ti porque eres una llama en la oscuridad que es mi mundo. Porque me quiebras los argumentos y me haces querer más, y más, y más... Y posiblemente no puedas darme más por mucho tiempo.

Sé que estas en una etapa complicada. En una resaca emocional que proviene de una relación tormentosa, de carencias afectivas y chascos en el corazón. Sé que tienes miedo de volver a pasarlo mal, de no ser correspondida, de precipitarte o de sentir que has perdido el tiempo... ¿Quién en su sano juicio te dejaría ir así? ¿Qué tipo de persona descuidaría tu querer haciéndote sentir sola? No logro entenderlo por mucho que lo intento. Queda claro que hay personas que no te merecen.

¿Cómo es posible que se me abriera el cielo cuando tus ojos se cruzaron con los míos? Aquel instante lo recordaré siempre.

Has llegado de repente y has traído la ilusión contigo.

Quiero tenerte en mi vida para siempre.

Comentarios

Entradas populares